El cierre de cursos suele ser una época llena de emociones encontradas, satisfacción y orgullo por los logros, tristeza por lo que se deja atrás y nervios por lo que vendrá; pero también cansancio acumulado. Para el ecosistema educativo el fin de cursos es más que una fecha en el calendario, es una oportunidad para aprender con honestidad del pasado, pero también para tomar una pausa antes de empezar de nuevo. En un mundo donde la productividad parece ser más importante que el bienestar, es necesario hacer algo radical, descansar con intención.
Enseñar es mucho más que transmitir conocimiento, implica ayudar a contener, motivar, organizar, adaptarse y aprender con los estudiantes y de ellos; muchas veces en condiciones exigentes de un mundo que evoluciona a cada segundo y que puede llegar a priorizar la productividad por encima del bienestar. Es por ello que esta entrada está dedicada al descanso con intención.
Los docentes como líderes del acompañamiento educacional son una mezcla de Keynote, Freeform, Pages, Clips, Libros (y un largo etcétera). Pero incluso las mejores apps requieren un reseteo de vez en cuando. Durante estas vacaciones de verano, es importante desconectar con el mismo compromiso con el que se enseña. La creatividad y la imaginación fluyen mejor cuando la mente no está sobrecargada.
También para el alumnado el fin de cursos es cansado física, mental y emocionalmente. Entregas de proyectos, exámenes finales y muchas veces despedidas de amigos, maestros y hasta planteles; además de entregas de calificaciones y ceremonias de cierre escolar. Las vacaciones son un excelente tiempo para procesar lo aprendido, para dar rienda suelta a la curiosidad sin la presión de una evaluación y también para darse permiso de aburrirse. Porque como se dice: “El aburrimiento puede ser un detonador de la creatividad.”
Estos últimos días de clase en los que prácticamente todo lo académico está cumplido, permiten aprovechar el tiempo proponiendo ideas, tardes opcionales (libres de calificación, por supuesto), listas de lecturas y lo más importante, validar el descanso como parte integral del proceso educativo.
Y docentes, antes de empezar a planear el próximo ciclo escolar, de terminar ese diplomado pendiente o en rediseñar las lecciones con las actualizaciones que la IA nos ha traído, es importante tomarse un momento. Apagar las notificaciones, cerrar el iPad y la computadora y regalarse esa pausa tan necesaria para todos; un día sin tener prisa, una lectura por el puro gusto de leer o una buena conversación.
El aprendizaje está presente todo el tiempo, incluso en las pausas. En Sensei Learning fomentamos el descanso activo porque sabemos que docentes felices y descansados se reflejan en estudiantes motivados y creativos. Les deseamos un cierre de cursos lleno de alegría, de sentido y de descanso transformador.
Gracias por un ciclo escolar más, nos leemos pronto.
Jessica Taifeld

