No importa si las clases son presenciales o virtuales, los momentos de distracción, ansiedad o aburrimiento se hacen presentes. Los docentes sueñan con que sus clases capturen la atención de los estudiantes de manera sostenida y que al mismo tiempo se sientan motivados y conectados con lo que aprenden; aquí es donde entra la teoría Flow, desarrollada en 1975 por el psicólogo croata, Mihaly Csikszentmihalyi, describe un estado mental óptimo de concentración en el que una persona está completamente inmersa en una actividad, con un enfoque profundo, una sensación de control, y un disfrute tan intenso que incluso se pierde la noción del tiempo.
“El cuerpo o la mente son llevados hasta sus límites en un esfuerzo voluntario por lograr algo difícil y que vale la pena.”
Imagina estudiantes tan concentrados que no están pendientes del reloj, que levantan la mano con curiosidad genuina, y se sienten motivados por el reto mismo, eso es enseñar en Flow. Este estado de “flujo” constante es posible de alcanzar en clase al proponer un nivel adecuado de desafío (tareas ni demasiado fáciles, ni imposibles de realizar); establecer objetivos claros de qué se espera lograr y cómo aplicar el conocimiento. Reducir en medida de lo posible las distracciones, tanto internas como externas es importante, también ofrecer retroalimentación clara y constantemente. El Flow en el aprendizaje, promueve la autonomía y el sentido de propósito.
La tecnología no debe pensarse como una amenaza o distracción del Flow, sino como aliada. Por ejemplo, el ecosistema de los dispositivos Apple, está alineado con los principios del Flow el diseño de experiencias educativas, debido a que florece en contextos donde cabe la creatividad. Los proyectos multimedia pueden ser herramientas para poder expresar lo aprendido de manera personal.
Poder identificar cuando y cómo se concentran mejor, es importante. Para ello se recomiendan momentos de trabajo en silencio con temporizadores visibles. Las rutinas mentales favorecen el Flow.
Pero el Flow no es únicamente cosa de estudiantes, preparar una clase, probar una nueva app con éxito o o estar dentro de un aula completamente inmersa en un proyecto, también conecta al docente con el Flow, lo que permite enseñar con más presencia, creatividad y disfrute.
En Sensei Learning te invitamos a probar esta teoría, elige una actividad de tu planificación y ajústala con la intención de favorecer el Flow, te puedes apoyar de alguna app que no hayas explorado aún, ofrecer más autonomía al grupo o sim clemente observar en qué momentos los estudiantes parecen perder la noción del tiempo. A veces, pequeños ajustes logran grandes cambios.
Jessica Taifeld

