Tiempo en Pantalla Encontrando el Balance Ideal

     El mundo se ha digitalizado innegablemente, las pantallas están en todas partes, en casa, en la escuela y muchas veces hasta en los transportes. Para estudiantes, docentes y familias, esto implica tensión doble, por un lado las pantallas pueden ser un poderoso aliado para el aprendizaje, pero por el otro pueden implicar riesgos si el tiempo de exposición y el tipo de uso o contenido no se gestiona de forma consciente. La educación asertiva y holística cuestiona no sólo cuánto tiempo se pasa frente a pantallas, sino qué se hace con ellas, cómo se hace, quién decide lo que se hace y cuáles son sus efectos, tanto a nivel académico como emocional y social.

     Según datos recopilados por la CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, por sus siglas en inglés), el 50.4% los adolescentes estadounidenses de entre 12 y 17 años usa pantallas por 4 horas o más al día, del cual el 27.1% presentó síntomas de ansiedad y el 25.9% de depresión, frente a quienes pasan menor tiempo expuesto a ellas. 

     Los datos reflejan un panorama en el que el uso de pantallas es excesivo y los riesgos asociados a ellos empiezan a ser visibles, lo que refuerza la necesidad de abordar el tema con una perspectiva crítica y activa.Desde la escuela y la casa, se pueden implementar estrategias que no demonicen las pantallas, pero sí establezcan límites claros y propicien espacios de reflexión.

     Existen riesgos asociados a tiempos de pantalla elevados incluyen menor rendimiento académico, riesgos para la salud mental y afectaciones en el desarrollo del lenguaje, la atención y el juego activo en edades tempranas; sin embargo también son una excelente herramienta para potenciar el aprendizaje, la colaboración y la creatividad que pueden empedrar al usuario.

     A continuación presentamos recomendaciones de tiempos en pantalla por edad y circunstancias.

0-5 años

En casa
– En menores de 2 años se debe evitar el uso de pantallas excepto por videollamadas moderadas y esporádicas.
– De 2 a 5 años, la recomendación es de máximo una hora diaria de contenido de alta calidad y siempre acompañado por un adulto con interacción.

En la escuela
Limitar el uso de pantallas a actividades muy puntuales y supervisadas, utilizarlas como herramienta, no como sustituto del juego libre, la exploración o la interacción social.

6-12 años

En casa
– Establecer un tope razonable de tiempo en pantalla de ocio (independiente a las tareas escolares), por ejemplo, limitar a 1 o 2 horas para entretenimiento y garantizar que quede tiempo para el sueño, el juego activo, la lectura y las interacciones sociales.
– Crear zonas libres de pantalla como durante las comidas, antes de dormir o durante conversaciones familiares.
– Enseñar sobre el sobre el uso consciente de las pantallas y verificar el contenido que consumen.

En la escuela
– Integrar pantallas cuando su uso contribuya a un aprendizaje activo, por ejemplo en la creación de proyectos colaborativos o investigaciones digitales.
– Establecer pausas activas que fomenten el movimiento y el descanso ocular, así como propiciar que los estudiantes reflexionen sobre el uso de pantallas.

13 a 18 años

En casa
– Reconocer que en esta etapa las pantallas cumplen con roles múltiples (escolar, social, creativo y entretenimiento), y gestionar su uso con autonomía y reflexión.
– Ayudar a los adolescentes a establecer sus propios límites, co-creando con ellos horarios y espacios libres de pantallas y fomentar la desconexión digital para favorecer el sueño y el bienestar.
– Mantener un diálogo abierto sobre responsabilidad y ciudadanía digital.
– Monitorear el sueño, la actividad física y el estado emocional como indicadores de posibles afectaciones.

En la escuela

– Promover que la tecnología sea una herramienta de creación más que de consumo.
– Incluir espacios en los que los estudiantes puedan analizar críticamente su propio consumo digital, cuánto tiempo, qué tipo de contenido y qué impacto tiene en su vida, aprendizaje y bienestar.
– Considerar días sin pantallas o bloques de aprendizaje libres de ellas para equilibrar y evitar la fatiga digital.

     En conclusión, el tiempo en pantalla no debe verse como un riesgo en sí mismo, pero tampoco debe dejarse desatendido. En Sensei Learning entendemos que actualmente vivimos en un entorno digital, por lo tanto la labor de docentes, familiar y comunidades educativas es acompañar para que el entorno sea potenciado de talentos y no minimizador de ellos.

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